martes, 8 de abril de 2014

LA VIABILIDAD DE LA CONSULTORIA EN LAS EMPRESAS

RESUMEN
NATURALEZA Y OBJETO DE LA CONSULTORÍA EN LAS EMPRESASLos consultores trabajan en todo tipo de campo. Importaciones y exportaciones, gerencia recursos humanos, ingeniería y marketing son apenas unos de los más corrientes. Un consultor es sencillamente, cualquier persona que da consejos o presta otros servicios de naturaleza profesional o semiprofesional a cambio de una retribución.

Existen numerosas definiciones del término "consultoría" y de su aplicación a situaciones y problemas organizacionales. Si se dejan a un lado pequeñas diferencias estilísticas y semánticas, se llega a dos enfoques básicos de la consultoría.

Con el primer enfoque se adopta una visión funcional amplia de la consultoría, Fritz Steele(1975) define la consultoría como sigue: "Por proceso de consultoría entiendo cualquier forma de proporcionar ayuda sobre el contenido, proceso o estructura de una tarea o de un conjunto de tareas, en que el consultor no es efectivamente responsable de la ejecución de la tarea misma, sino que ayuda a los que lo son" Peter Block (1971) sugiere incluso que "se actúa como consultor siempre que se trata de modificar o mejorar una situación, pero sin tener un control directo de la ejecución... La mayor parte de los funcionarios de una organización son realmente consultores aunque ellos no se designen así oficialmente. En estas y otras definiciones análogas se insiste en la idea de que los consultores proporcionan ayuda o aportan capacidad y se parte del supuesto de que esa ayuda la pueden prestar personas que realizan trabajos muy diferentes. Un director o gerente de una organización puede también actuar como consultor, si decide asesorar y ayudar a un colega o incluso a sus propios subordinados, en lugar de darles instrucciones y órdenes.

En el segundo enfoque se considera la consultoría como un servicio profesional especial y se destacan varias características que debe poseer ese servicio. Según Larry Greiner y Robert Metzger (1983), "la consultoría de empresas es un servicio de asesoramiento contratado por y proporcionado a organizaciones por personas especialmente capacitadas y calificadas que prestan asistencia, de manera objetiva e independiente, a la organización cliente para poner al descubierto los problemas de gestión, analizarlos, recomendar soluciones a esos problemas y coadyuvar, si se les solicita, en la aplicación de soluciones. Las asociaciones profesionales de consultores de los Estados Unidos, el Reino Unido y otros países, así como empresas de consultoría individuales, utilizan definiciones análogas.


INTRODUCCION
¿LOS SERVICIOS DE CONSULTORÍA SON NECESARIOS PARA EL MEJORAMIENTO DE LA EMPRESA?

NATURALEZA Y OBJETO DE LA CONSULTORÍA EN LAS EMPRESAS
Los consultores trabajan en todo tipo de campo. Importaciones y exportaciones, gerencia recursos humanos, ingeniería y marketing son apenas unos de los más corrientes. Un consultor es sencillamente, cualquier persona que da consejos o presta otros servicios de naturaleza profesional o semiprofesional a cambio de una retribución.

Existen numerosas definiciones del término "consultoría" y de su aplicación a situaciones y problemas organizacionales. Si se dejan a un lado pequeñas diferencias estilísticas y semánticas, se llega a dos enfoques básicos de la consultoría.

Con el primer enfoque se adopta una visión funcional amplia de la consultoría, Fritz Steele(1975) define la consultoría como sigue: "Por proceso de consultoría entiendo cualquier forma de proporcionar ayuda sobre el contenido, proceso o estructura de una tarea o de un conjunto de tareas, en que el consultor no es efectivamente responsable de la ejecución de la tarea misma, sino que ayuda a los que lo son" Peter Block (1971) sugiere incluso que "se actúa como consultor siempre que se trata de modificar o mejorar una situación, pero sin tener un control directo de la ejecución... La mayor parte de los funcionarios de una organización son realmente consultores aunque ellos no se designen así oficialmente. En estas y otras definiciones análogas se insiste en la idea de que los consultores proporcionan ayuda o aportan capacidad y se parte del supuesto de que esa ayuda la pueden prestar personas que realizan trabajos muy diferentes. Un director o gerente de una organización puede también actuar como consultor, si decide asesorar y ayudar a un colega o incluso a sus propios subordinados, en lugar de darles instrucciones y órdenes.

En el segundo enfoque se considera la consultoría como un servicio profesional especial y se destacan varias características que debe poseer ese servicio. Según Larry Greiner y Robert Metzger (1983), "la consultoría de empresas es un servicio de asesoramiento contratado por y proporcionado a organizaciones por personas especialmente capacitadas y calificadas que prestan asistencia, de manera objetiva e independiente, a la organización cliente para poner al descubierto los problemas de gestión, analizarlos, recomendar soluciones a esos problemas y coadyuvar, si se les solicita, en la aplicación de soluciones. Las asociaciones profesionales de consultores de los Estados Unidos, el Reino Unido y otros países, así como empresas de consultoría individuales, utilizan definiciones análogas.

LA EMPRESA
La empresa es un negocio, un conjunto de actividades cuya finalidad es múltiple. Desde el punto de vista económico, ha de ganar dinero para poder asegurar su subsistencia, pero el fin de ganar dinero no tiene límites y los fines han de tenerlos. De esta manera, el beneficio que se obtiene revierte en los propietarios, y, a veces, también en los directivos y empleados, en la medida en que éstos consiguen los objetivos (dirección por objetivos). Existen, además, otras finalidades, aparte del lucro, que mueven a la creación de empresas, como, por ejemplo: el autoempleo, fines sociales (creación y mantenimiento del empleo y la riqueza para determinadas capas de la población o regiones), prestación de servicios a los ciudadanos (empresas municipales de servicios, como el transporte o la limpieza viaria), etcétera.
La dirección de la empresa
-En el nivel directivo se adoptan decisiones que afectan a toda la empresa y tienen trascendencia a largo plazo.
-En el nivel ejecutivo o intermedio se integran los distintos jefes o mandos intermedios. En él se toman decisiones de tipo técnico, relativas al cumplimiento de los planes y programas diseñados para alcanzar los fines generales.
-El nivel operativo también se aborda cuestiones (normalmente más sencillas) relacionadas con el desarrollo de sus tareas específicas.

ORGANIZACIÓN DE LA EMPRESA
En la estructura de la empresa conviven, en armonía o conflictivamente, la organización formal y la organización informal.

-Organización formal.
Es la configuración intencional que se hace de las diferentes tareas y responsabilidades, fijando su estructura de manera que se logren los fines establecidos por la empresa. Esta organización formal supone ordenar y coordinar todas las actividades, así como los medios materiales y humanos necesarios. En una organización estructurada correctamente cada persona tiene una labor específica. De esta manera los distintos empleados dedican su tiempo a la ejecución de sus tareas y no a competir entre ellos por subir de nivel. Dicha organización es la variable que más influye en el rendimiento de los trabajadores y, por tanto, también es el de la empresa.

-Organización informal
Se conforma mediante una red de relaciones informales que se producen en el ámbito empresarial y que no han sido planificadas por la dirección ni establecidas con anterioridad. De esta manera, dos empresas con una organización formal similar serán diferentes, y también será distinto su funcionamiento, puesto que estarán integradas por personas que se adaptan de forma muy diferente a la organización formal.

CONSULTORIA EMPRESARIAL
Incluso la consultoría empresarial comprende un espectro muy amplio de actividades. Jerome H. Fuchs, autor de Making the Most of Management Consulting Services, clasifica las actividades de consultoría en once áreas diferentes.
1. Gerencia general, que incluye planeación organizacional, estrategia y otras funciones gerenciales generales.
2. Manufactura, incluidos el control de producción y la administración de instalaciones.
3. Personal, que tiene que ver con formación y capacitación, contratación, selección, manejo de programas de beneficios extra salariales para empleados y otras actividades similares.
4. Marketing, que comprende temas como introducción de nuevos productos, fijación de precios, promoción de artículos y desarrollo de canales de distribución.
5. Finanzas y contabilidad, que incluye contabilidad de costos, valoraciones, asesoría tributaria y programas de inversión.
6. Adquisiciones y compras.
7. Investigación y desarrollo, y selección y análisis de productos potenciales.
8. Empaques, incluidos aspectos como maquinaria para empacar, diseño y pruebas.
9. Administración, que incluye administración de oficinas y procedimientos administrativos
10. Operaciones internacionales, que se refiere a importaciones, exportaciones, concesiones, aranceles y sociedades conjuntas.
11. Servicios especializados, que abarca todas las demás áreas, como contratación de ejecutivos o telecomunicaciones.

¿POR QUÉ SE NECESITA UN CONSULTOR?
Tal vez se pregunte por qué una empresa grande decide contratar a un consultor, a veces pagándole honorarios bastante elevados, cuando ya cuenta en su nómina con expertos que, diría uno, deberían ser incluso más calificados que el consultor. Hace algunos años, en el programa de televisión 60 Minutes se hizo esta misma pregunta acerca de los consultores del gobierno. Al fin y al cabo, si los empleados del gobierno son personas calificadas, ¿por qué hay que contratar consultores? ¿Y para qué pagarles más de lo que se les paga a los empleados? De hecho, existen muy buenas razones por las cuales tanto el gobierno como las empresas particulares recurren a consultores. Es más, no sólo los contratan una sino muchas veces, y los tienen en alta estima. Puesto que resulta productivo detectar una necesidad y luego satisfacerla, es muy importante que usted entienda exactamente cuáles son estas razones.
Señales que indican la necesidad de contratar un consultor
Según James E. Svatko, editor senior de Small Business Reports, las siguientes situaciones indican la necesidad de buscar pericia externa mediante la contratación de un consultor:
• Falta de un plan empresarial escrito
• Bajo estado de ánimo imposible de explicar
• Aumentos constantes y estables en costos
• Escasez de caja
• Despachos tardíos de productos
• Pérdida de posición en el mercado
• Personal con exceso de trabajo
• Excesiva repetición de trabajos sin alcanzar los objetivos
• Deficiencias continúas de oferta
• Falta de información sobre la competencia o el mercado


MARCO TEORICO-REFERENCIAL

CARÁCTER Y OBJETIVO DE LA CONSULTORÌA DE EMPRESAS
En su guía para miembros, el Instituto de Consultores de Empresas del Reino Unido define la consultoría de empresas de la siguiente manera:
“Servicio prestado por una persona o personas independientes y calificadas en la identificación e investigación de problemas relacionados con políticas, organización, procedimientos y métodos; recomendación de medidas apropiadas y prestación de asistencia en la aplicación de dichas recomendaciones”

Las definiciones empleadas por otras asociaciones profesionales, como la Asociación de Ingenieros Consultores de Empresas, de los Estados Unidos, son muy parecidas. Esto implica que la consultaría de empresas es un servicio al cual los directores de empresa pueden recurrir si sienten necesidad de ayuda en la solución de problemas. El trabajo del consultor empieza al surgir alguna situación juzgada insatisfactoria y susceptible de mejora, y termina, idealmente, en una situación en que se ha producido un cambio que constituye una mejora.

Ciertos rasgos particulares de la consultoría de empresas deben subrayarse desde el principio.

-En primer lugar, la consultoría es un servicio independiente. Se caracteriza por la imparcialidad del consultor, que es un rasgo fundamental de su papel. Pero esta independencia significa al mismo tiempo una relación muy compleja con las organizaciones clientes y con las personas que trabajan en ellas. El consultor no tiene autoridad directa para tomar decisiones y ejecutarlas. Pero esto no debe considerarse una debilidad si el consultor sabe actuar como promotor  de cambio y dedicarse a su función sin por ello dejar de ser independiente. Por consiguiente, debe asegurar la máxima participación del cliente en todo lo que hace, de modo que el éxito final se logre en virtud del esfuerzo de ambos.

-En segundo lugar, la consultoría es esencialmente un servicio consultivo. Esto significa que no se contrata a los consultores para dirigir organizaciones o para tomar decisiones en nombre de directores en dificultad. Su papel es el de actuar como asesores, con responsabilidad por la calidad e integridad de su consejo; los clientes asumen  las responsabilidades que resulten de la aceptación de dicho consejo. Por supuesto, en la práctica de la consultoría hay muchas variaciones y grados de consejo. No sólo se trata de dar el consejo adecuado, sino de darlo de manera adecuada y en el momento apropiado -ésta es la cualidad fundamental del consultor-. El cliente por su parte debe ser capaz de aceptar y utilizar esa ayuda del consultor. Estos elementos son tan importantes que volveremos a ellos en diferentes partes de la presente obra.

-En tercer lugar, la consultoría es un servicio que proporciona conocimientos y capacidades profesionales para resolver problemas prácticos. Una persona llega a ser consultor de empresas en el pleno sentido del término después de haber acumulado una masa considerable de conocimientos sobre los diversos problemas y situaciones que afectan a la dirección  de empresas, y adquirido las capacidades necesarias para identificar los problemas, hallar la información pertinente, analizar y sintetizar, elegir entre posibles soluciones, comunicarse con personas, etc. Cierto es que los orígenes de las empresas también tienen que poseer estas capacidades. Lo que distingue a los consultores es que pasan por muchas organizaciones y que la experiencia adquirida en las tareas pasadas puede tener aplicación en las empresas en que realizan nuevas tareas. Además, los consultores profesionales se mantienen continuamente al tanto de los progresos en métodos y técnicas, incluso los que se realizan en universidades e instituciones de investigación; señalan estos progresos a sus clientes; y contribuyen a su aplicación. Funcionan, pues, como vínculo entre la teoría y la práctica.

-En cuarto lugar, la consultoría no proporciona soluciones milagrosas. Sería un error suponer que, una vez que se ha contratado un consultor, las dificultades desaparecen. La consultoría es un trabajo difícil basado en el análisis de hechos concretos y en la búsqueda de soluciones originales pero factibles. El empeño decidido de la dirección de la empresa en resolver los problemas de ésta y la cooperación entre el cliente y consultor son por lo menos tan importantes para el resultado final como la calidad del consejo del consultor.



MARCO TEORICO O CONCEPTUAL

¿Por qué  se emplean consultores?

El director de una empresa no vería razón alguna para emplear un consultor si éste no pudiera aportar algo que falta en aquélla. En general, los consultores se emplean pon una o más de las siguientes razones:

Para que aporten conocimientos y capacidades especiales
-Una organización llama a un consultor cuando no dispone de personas capaces de enfrentarse con determinado problema con la misma probabilidad de éxito. Tal problema requiere a menudo técnicas y métodos nuevos en que el consultor tiene especial pericia. En otros casos, el problema puede tener carácter más general si la organización no logra realizar su objetivo y si las lagunas que es necesario superar se refieren a política de dirección en general, planificación, coordinación o liderazgo.

Para que presten ayuda intensiva en forma transitoria
-Un examen a fondo de los problemas principales, como la organización  de la empresa o la política de comercialización, exigiría la plena dedicación de altos directivos durante largos períodos. Ahora bien, la dirección cotidiana de un organización económica no permite disponer de mucho tiempo y, peor aún, hace difícil concentrarse simultáneamente en problemas operacionales y en problemas conceptuales. Los consultores sólo intervienen el tiempo necesario y dejan la organización una vez que han terminado su tarea.

Para que den un punto de vista imparcial
-Los miembros de una organización pueden estar demasiado influidos por su propia experiencia o participación y tradiciones o hábitos establecidos para aclarar el verdadero carácter de un problema y proponer soluciones factibles. El consultor, en cambio, puede, gracias a su independencia, ser imparcial en situaciones en que ninguna persona que trabaja en la organización podría serlo.

Para que den a la dirección argumentos que justifiquen decisiones predeterminadas
-Se da el caso de que una organización recurra a consultores con el fin de que sus dirigentes puedan justificar una decisión remitiéndose a la recomendación del consultor. En otras palabras, un dirigente puede saber exactamente lo que desea y cuál será su decisión, pero prefiere pedir un informe a un consultor para fundamentar su posición. Esta forma de actuar no deja de ser lógica, pero, por principio y en su propio beneficio, los consultores profesionales deben cuidar de no  aceptar tareas en las cuales sus recomendaciones podrían emplearse con fines de política interna  de la organización.
                Las razones indicadas pueden estar presentes en grados tan variables y estar tan interrelacionadas que el consultor puede verse frente a una situación muy compleja; no obstante, debe esforzarse por mantener una visión clara de las razones por las cuales se emplean sus servicios, incluso si en el curso de su tarea las razones iniciales cambian o se descubren otras completamente nuevas.

¿Quién emplea consultores?

La consultoría de empresas como servicio profesional y método para introducir cambios no se limita a un tipo particular de organización o de economía. En el curso de su evolución, la consultoría se ha extendido a nuevas esferas de la actividad humana y ha conducido a diversas formas de especialización.

Nivel del desarrollo económico del país
El uso de consultores es común en los países industrializados. En América del Norte existen unas 3500 firmas de consultoría de empresas, que se constituyen así un sector importante de los servicios profesionales. Las cifras son relativamente inferiores en Europa, pero en el Reino Unido y en muchos otros países europeos el crecimiento de la consultoría de empresas ha sido muy notable en los últimos veinte años.

-El consultor está estrechamente relacionado con el diseño y la difusión de nuevos sistemas, métodos y  técnicas de dirección incluso los más adelantados. El uso de los conocimientos y capacidades del consultor a fin de complementar los de la dirección de la empresa se ha convertido en un método de elevar la eficacia de la dirección y la competitividad de la empresa.

-En los países en desarrollo la profesión de consultor es muy nueva. Sin embargo, se observa una tendencia general a hacer más uso de consultores. Esto se debe, sin duda, a que la consultoría de empresas puede desempeñar un papel útil en la industrialización y en el desarrollo económico y social en general. Puede acelerar la transmisión de pericia directiva y ayudar a diseñar e introducir sistemas de dirección adaptados a la situación del país, que es una de las condiciones fundamentales de un desarrollo efectivo.

La situación económica y política del país
La consultoría de empresas tuvo su origen en las economías de mercado libre, en que las empresas económicas independientes emplean hoy consultores de muy diversas maneras y a su dirección, pero con el tiempo la consultoría se ha extendido de la empresa privada al sector público. En la actualidad, el uso de servicios de consultoría por organismos gubernamentales y por empresas públicas controladas por el Estado es práctica común.

-En las economías socialistas de planificación centralizada la consultoría ha tenido una historia peculiar. Había pocas posibilidades para tales servicios consultivos especiales en el período en que la planificación y el control de todas las actividades económicas importantes todavía estaban muy centralizados y las empresas tenían sólo una autonomía económica limitada. Esta situación empezó a cambiar hacia 1960. En cada vez más empresas la dirección adquirió la capacidad de considerar diferentes posibilidades con el fin de aumentar su eficiencia. Además, los ministerios sectoriales y otros organismos centrales empezaron a atribuir más importancia al análisis económico y financiero, a la evaluación de los efectos de políticas alternativas en materia de tecnología, inversión y en otros terrenos. Como resultado de esta evolución, diversas instituciones profesionales especializadas empezaron a prestar servicios de asesoramiento a empresas y, también, a ministerios.

-Las reformas económicas introducidas en el último decenio han estimulado un nuevo desarrollo de la demanda de servicios de consultoría. Estos servicios se han desarrollado como servicios especiales en instituciones de investigación y desarrollo, en establecimientos de educación y capacitación, y, en algunos casos, como entidades separadas en que la consultoría constituye la función principal.

Sectores de la actividad económica y social
Tradicionalmente, la mayoría de las tareas de consultoría se han efectuado en empresas industriales y comerciales. Pero la consultoría se ha extendido de estos sectores al transporte, la producción y comercialización de alimentos listos para el consumo, el sistema bancario, las compañías de seguros y otros. El crecimiento de organizaciones y servicios sociales ha conducido a una demanda de asesoramiento sobre su estructuración y dirección. Por ejemplo, se han efectuado importantes tareas de consultoría en favor de sindicatos obreros, organizaciones deportivas y religiosas y organizaciones gubernamentales internacionales.

-Actualmente se emplean consultores de empresas en todos los sectores en que se planten y deben resolverse problemas de dirección, lo cual ocurre en todos los sectores organizados de la actividad humana.

-Si bien algunos consultores han seguido siendo generalistas, otros han preferido adoptar una especialización sectorial, por ejemplo en la dirección de la industria de la construcción, de los hospitales, del transporte o de bancos.

Tamaño de las organizaciones
Las grandes organizaciones, aunque poseen considerable experiencia directiva y personal especializado en diversas funciones y técnicas de gerencia, emplean consultores por las razones indicadas en la sección 1.2. Algunas grandes compañías tienen sus consultores permanentes disponibles para prestar asistencia rápidamente si surge la necesidad.

-En la pequeña empresa puede ser difícil una decisión sobre el empleo de un consultor. El dueño o director puede considerar demasiado oneroso tal servicio profesional, y a menudo no ve como podría colaborar, dada su situación, con una persona ajena a la empresa. No obstante, cada vez es mayor el número de pequeñas empresas de los países industrializados y en desarrollo que solicitan servicios de consultores, especialmente en asuntos relacionados con la política general de la empresa o con el fin de introducir determinadas técnicas de dirección. Algunos consultores se especializan en problemas de compañías pequeñas, y hay países (especialmente entre los que persiguen su desarrollo) en que las compañías pequeñas disponen de servicios de consultoría subvencionados como parte de los planes de fomento de la pequeña empresa.

Consultoría externa y consultoría interna
La consultoría se ha desarrollado como un servicio externo y como un servicio interno (según el punto de vista de la organización que emplea consultores).

Desde los puntos de vista administrativo y jurídico, el consultor externo es completamente independiente de las organizaciones para las cuales trabaja. El consultor interno, en cambio, es parte de una organización determinada -una compañía, un grupo de compañías, un ministerio o departamento gubernamental, etc.- Pero es difícil distinguir entre ambas clases de consultores: una oficina consultiva autónoma al servicio de un ministerio industrial puede considerarse una dependencia interna, puesto que es parte de los servicios gubernamentales, pero puede tener la misma relación de trabajo con las empresas públicas que dependen de ese ministerio que una empresa consultiva externa independiente.

En la práctica actual de la consultoría, las grandes organizaciones de los sectores público y privado emplean tanto consultores externos como consultores internos 1 .

-Los servicios de consultoría internos a menudo se consideran más adecuados para resolver problemas que exijan conocer a fondo relaciones y procedimientos internos y factores políticos sumamente complejos de grandes organizaciones, las diversas funciones de la organización o las particulares limitaciones que afecten su funcionamiento. En el sector gubernamental, los servicios de consultoría internos pueden emplearse por razones de seguridad e interés nacional. Si existe una demanda constante de asesoramiento en métodos y técnicas especiales, un servicio de consultoría interna puede resultar más barato y más productivo. Los consultores externos son preferidos. Incluso por organizaciones que poseen algún personal consultor, en situaciones en que un consultor interno no satisface los criterios de imparcialidad y confidencialidad o no posee determinada pericia.

-En algunos casos se confían conjuntamente a consultores externos y a consultores internos, o se pide a los consultores internos que definan la tarea con precisión para un consultor externo y que colaboren con él a fin de sacar el mayor provecho posible de su asesoramiento durante el desempeño de la tarea.

-Los principios y métodos fundamentales de la consultoría, que constituyen el tema principal de la presente guía, valen igualmente para las actividades de los consultores externos y para las de los consultores internos. Las diferencias de organización entre unos y otros se examinarán en la parte V, relativa a la organización de la consultoría. /pág. 13



OBJETIVOS DE LA INVESTIGACION

AMPLITUD, ALCANCE Y CARACTERÍSTICAS DEL TRABAJO DE CONSULTORÍA

Tipos de problemas
Como se ha explicado en el capítulo 1, los directores de empresa recurren a un consultor cuando desean ayuda en la solución de un problema. El término problema se usa aquí para indicar una situación que preocupa a la dirección (y que probablemente requiere alguna medida directiva) pero acerca de la cual la dirección no sabe bien qué hacer, por dónde empezar y cómo proceder. Esta es, por supuesto, una definición muy general del problema de dirección, pero corresponde a la realidad. En verdad, la gama de problemas cuya solución se encomienda a consultores es sumamente amplia.

Problemas de corrección, de perfección y de creación
Desde el punto de vista de la calidad o nivel de la situación, la dirección puede pedir al consultor que corrija una situación que se ha determinado (problema de corrección), que mejore la situación (problema de perfeccionamiento) o que cree una situación totalmente nueva (problema de creación).

Por ejemplo, una empresa puede tropezar con dificultades en la comercialización. El volumen de ventas de un producto que se ha estado fabricando y distribuyendo con éxito durante varios años desciende de pronto, y tal descenso causa serias dificultades financieras. Las razones no son muy claras. Todos están de acuerdo en que existe un problema de dirección urgente que requiere acción inmediata. Se trata de un problema de corrección. Esto significa que, con casi los mismos recursos, se lograba antes un resultado más satisfactorio que el que se logra actualmente. El problema está claramente definido si se acepta que todo lo que hay que hacer es restablecer la situación original. Un caso típico de localización de defectos. El proceso de solución consiste en buscar el  origen de las anomalías que se han producido y en determinar y suprimir sus causas. Pero es más que probable que, al proceder así, se encuentren oportunidades de conseguir una situación mejor que la primitiva.

Los problemas de perfeccionamiento constituyen otro grupo. Estos problemas implican la tarea tan corriente de mejorar una situación determinada. Pueden afectar a elementos parciales de la dirección, como técnicas de contabilidad, procedimientos administrativos o mantenimiento de registros. Ejemplo: una compañía usa el cálculo de costos histórico y desea reemplazarlo por el cálculo tipo a fin de aumentar la exactitud y eficacia de su control de costos y con ello su capacidad para tomar medidas de ahorro cuando resulten necesarias. En tales casos el consultor puede valerse de modelos o normas ya empleados en otras empresas, y su principal tarea consistirá en examinar las condiciones de su aplicación, decidir las adaptaciones necesarias y contribuir a persuadir y a formar al personal directamente afectado por el cambio hacia un procedimiento más eficaz.

Pero muchos problemas de perfeccionamiento no son tan estructurados. Una organización cliente puede disponer de potencia suficiente para elevar su eficacia, pero es preciso establecer objetivos realistas y prever medidas en diversas esferas de la dirección. La tarea puede requerir toda una serie de cambios técnicos, administrativos, financieros y de personal.

Los problemas de creación plantean al consultor dificultades debidas a que la información inicial a su disposición es muy limitada hasta el punto de que consistir únicamente en poco más que la expresión de ciertos deseos y algunas ideas originales.

Tal es el caso, por ejemplo, de una empresa que no tiene dificultades operacionales o financieras ni necesidad especial de intervenciones que mejoren su funcionamiento a corto plazo. Las previsiones comerciales indican que durante cierto tiempo no habrá dificultades ni en la comercialización ni en el suministro de materias primas o de otros recursos. No obstante, la dirección estima que la empresa tiene un potencial de desarrollo muy superior al empleado hasta el momento. Pero, se preguntan los directores. ¿Qué debe hacerse para anticiparse a futuras oportunidades y estar preparado para aprovecharlas? ¿Intervenir más en investigación y en el desarrollo de productos? ¿Construir una nueva fábrica para ampliar la capacidad de producción? ¿Qué tipo de investigación de mercado debe efectuarse? ¿Podrían tomarse medidas que permitirían a la empresa influir en la demanda futura de sus productos?

En tal caso, la tarea del consultor puede requerir mucho ingenio creador y el uso de medios no tradicionales para solucionar los problemas.

Por supuesto, muchas tareas contienen elementos de los tres tipos de problema que acabamos de mencionar. Trabajando en un problema aparentemente de perfeccionamiento, el consultor puede descubrir que es necesario adoptar primero muchas medidas correctoras. O al contrario, un problema de corrección puede exigir un enfoque completamente nuevo y creador, pues sin él no sería posible detener el proceso de deterioro.
El carácter de la consultoría exige que toda situación sea vista en la perspectiva de oportunidades futuras. Solicitando para ocuparse de un problema de corrección, el consultor se preguntará siempre si la corrección de una situación deteriorada es realmente lo que se necesita, o si en cambio la organización debería más bien buscar nuevos modos de definir su propósito y su objetivos y de aumentar la eficiencia de sus actividades. De este modo un problema fundamentalmente de corrección puede convertirse en un problema de perfeccionamiento o en un problema de creación.

Funciones y técnicas de dirección
En cuanto a las funciones y técnicas de dirección concretas de que se ocupan los consultores, la profesión ha pasado por varias etapas de desarrollo. En el decenio de 1920 algunos consultores, en particular de los Estados Unidos, empezaron a ofrecer sus servicios principalmente en el campo de la producción -el estudio del trabajo, la técnica de la producción y la racionalización. Después se abordó el campo de la contabilidad. También se hacía en cuanto concierne a la administración de personal y a las relaciones humanas. La consultoría en dirección general estaba limitada a cuestiones de estructura y procedimientos. En el período de posguerra la consultoría en comercialización, en diversas técnicas directivas modernas, la investigación de operaciones y el diseño de sistemas empezaron a desarrollarse rápidamente. En esta etapa la profesión ya pudo pretender que prestaba servicios completos de consultoría. Después siguieron la expresión bastante rápida de la profesión y los cambios en los conceptos de consultoría en dirección a largo plazo, toma de decisiones y, en época más reciente, desarrollo de la organización.

En la etapa actual hay consultores para todo tipo de problema de dirección -funcional, internacional o general- y para la aplicación de cualquiera de las muchas técnicas de dirección, incluso las tradicionales y los estudios de método y de tiempos, y las técnicas más recientes del análisis cuantitativo y de las ciencias del comportamiento 1.

Aspectos tácticos y sociales
Otro aspecto del alcance de los problemas de dirección abordados pos los consultores es la relación entre la dirección de empresas y la tecnología y las ciencias sociales.

En general, los consultores de empresas no están capacitados para tratar problemas de orden tecnológico. Sin embargo, debe saber algo de las relaciones entre la tecnología y la dirección de empresas. En campos en que las dos cosas están estrechamente relacionadas, como en la técnica de la producción, los problemas de organización deben verse en relación con los aspectos técnicos del estudio de métodos, disposición interna de la fábrica, tipo de maquinaria, diseño y tipo de herramientas y equipo de transportes, etc.

En la práctica, los consultores de empresas que poseen formación de ingeniero pueden examinar ciertos problemas relacionados a la vez con la dirección de la empresa y la tecnología, pero remiten aquellos que son puramente tecnológicos a especialistas en investigación, desarrollo y organización tecnológicos.

La situación es parecida en lo que respecta al aspecto social de las organizaciones. Los buenos consultores de empresas se dan cuenta de la importancia y complejidad de los problemas sociales y psicológicos que se plantean y de su efecto sobre la dirección de empresas. Sin cierto conocimiento de las ciencias sociales y de su metodología, el consultor enfocaría de manera poco profesional la difícil tarea de promover y observar procesos de cambio que afectan a las personas y exigen su participación. No obstante, en ciertos casos el consultor puede tener que recurrir a la ayuda especializada de un psicólogo profesional, de un sociólogo o de otro científico social. Esta asistencia puede prestarla a la misma unidad de consultoría (si es grande) o bien instituciones especializadas.

Los papeles del consultor
El consultor, como promotor de cambio, puede asumir dos funciones fundamentales: la de consultor de recursos y la de consultor de procesos 1.

El consultor de recursos
Para inducir cambios, este tipo de consultor facilita información y servicios de experto o recomienda un programa de acción, con lo cual trasmite conocimientos a una persona, grupo u organización, con el objeto de que la información facilitada afecte a su vez las actitudes, el comportamiento individual y, finalmente, el funcionamiento de la organización.

El éxito de este método depende del diagnóstico correcto de las necesidades, de la comunicación efectiva entre cliente y consultor, de la pericia del consultor para facilitar la información adecuada o prestar el servicio que convenga en cada caso, y de la comprensión de todas las consecuencias de recibir tal información y llevar a cabo los cambios recomendados.

El consultor de procesos
En este caso, el consultor, como promotor de cambio, trata de ayudar a la organización haciéndole tomar conciencia de procesos orgánicos, de sus consecuencias probables y de las técnicas para lograr cambios. A diferencia del consultor de recursos, que se ocupa principalmente de transmitir conocimientos y de resolver problemas, el consultor de procesos da a conocer su enfoque, sus métodos y valores de manera que la propia organización pueda diagnosticar y resolver sus problemas.
E. H. Schein ha presentado un enfoque detallado de la consultoría de procesos en el que trata de colocar al consultor en un ámbito verdaderamente profesional. Este autor define ese género de consultoría como el “conjunto de actividades del consultor que ayudan al cliente a percibir,  a comprender y a actuar sobre los procesos que ocurren en su ambiente” 1.

En la consultoría de estilo moderno las dos funciones son complementarias. Por ejemplo, el consultor puede iniciar su tarea como consultor de recursos para familiarizarse con el problema y demostrar sus sólidos conocimientos profesionales en determinado campo. Luego se esforzará por actuar cada vez más como consultor de recursos si las personas con quienes trata en la organización cliente necesitan que el consultor aporte nuevos conocimientos para evitar que se detenga el proceso de cambio. Por consiguiente sería un error creer que éstas dos funciones corresponden a esferas o cometidos diferentes de la dirección de empresas.

Tipos fundamentales de tareas
En la práctica es muy común que el consultor de empresas realice las siguientes tareas:

El estudio de la empresa 2
El consultor estudia los recursos, resultados, políticas y estructuras directivas de la organización, con miras a identificar o a determinar con más precisión sus cualidades y defectos y los problemas fundamentales que impiden su buen funcionamiento desarrollo. El consultor puede sugerir algunas medidas. En la mayoría de los casos tal estudio se emprende como primera etapa de una tarea de consultoría, que se prosigue una vez que consultor y cliente llegan a un acuerdo con respecto a las conclusiones del estudio. Pero la tarea también puede consistir en el estudio solamente, dejando las medidas sugerencias completamente en manos del cliente, quien se encarga entonces de especificarlas en detalle y de ejecutarlas.

Si bien el estudio preliminar de una tarea suele ser muy breve (unos pocos días), ciertos estudios complejos de grandes organizaciones cuyo funcionamiento se considera insatisfactorio pueden requerir varios meses.

Estudios e investigaciones especiales
En todas las esferas de la dirección de empresas pueden encomendarse a consultores estudios e investigaciones especiales. Como ejemplos pueden citarse los estudios de viabilidad de nuevas inversiones, los estudios de mercado, las encuestas sobre actitudes de los consumidores ante los productos de la empresa, la recopilación y el análisis de información para la planificación a largo plazo y los estudios de tendencias de la oferta de materias primas.

Estos estudios pueden ser muy detallados y detenidos, tanto en la recopilación de información como en su análisis. El consultor termina su labor presentando el informe sobre el estudio y examinándolo con el cliente.

Elaborar soluciones para problemas determinados
En la mayoría de los casos el cliente desea una ayuda que vaya más allá de un estudio de sus problemas, y pide al consultor que elabore soluciones para éstos: una nueva organización para la compañía, el perfeccionamiento de un sistema de información, un nuevo sistema de salarios, un programa de capacitación para el personal de supervisión, una nueva disposición de la planta y de la circulación de los materiales, etc. Algunas tareas de este tipo también terminan en esta etapa si el cliente dispone de medios suficientes para poner en práctica las soluciones sin más ayuda del consultor.

Ayudar a poner en práctica una solución
La organización puede pedir al consultor que permanezca en ella mientras sus propuestas se ponen en práctica. El consultor puede participar en la ejecución de sus propuestas de muchas maneras, por ejemplo   seleccionando y capacitando personal, ayudando a la dirección a persuadir a otras personas de las prioridades del nuevo sistema corrigiendo el sistema habida cuenta de las enseñanzas iniciales que surjan de su aplicación.

Actuar como asesor
Aunque todo consultor es un asesor, nos referimos aquí al caso del que actúa como asesor en sentido restringido, esto es, contestando cuando se le pregunta y probablemente también formulando ciertas opiniones por propia iniciativa, pero no encargándose directamente de la elaboración y aplicación de nuevos sistemas.

Por ejemplo, los altos directivos de muchas empresas importantes suelen desear la opinión de un consultor antes de iniciar nuevos proyectos o de prestar diversas propuestas a la junta de directores. O bien los representantes de la dirección de la empresa y de los trabajadores pueden ponerse de acuerdo acerca del uso de un experto en un conflicto sobre normas y salarios. En todos los casos de este tipo el consultor tendrá que procurar no abandonar inconscientemente su papel de asesor para asumir el de árbitro al defender vigorosamente sus conclusiones.

En diferentes tareas estos tipos de actividad se combinan de modos diferentes. Todo cliente tiene el derecho de decidir hasta qué límites puede llegar el consultor: sí desea recibir un informe con algunas críticas y recomendaciones, o bien propuestas detalladas sobre cambios, y si desea que el consultor participe en la fase de ejecución y, en tal caso, de qué modo. La experiencia indica que es esencial para la eficacia de la consultoría que tales límites se definan con claridad. Al fijar la tarea y las atribuciones del consultor es indispensable definir con precisión cuál ha de ser el resultado final de su labor y en qué etapa la dirección desea que el consultor se retire. Esto evitará errores de interpretación como los que pueden crearse cuando el consultor presenta un informe general y la dirección deseaba recibir propuestas detalladas o cuando el consultor intenta ocuparse de la aplicación de sus propuestas en la etapa de ejecución a pesar de que la dirección preferiría que ésta quedara completamente en sus manos.


RELACIÓN CONSULTOR-CLIENTE
Los consultores ayudan a resolver problemas a otras personas y organizaciones. Por consiguiente, hay “dos aspectos principales en toda  la relación de consultoría: 1) el análisis y la solución del problema, y 2) la relación entre el consultor y el cliente” 1. Estos aspectos están interrelacionados, y si la relación consultor-cliente no es debidamente entendida por ambas partes, por bueno que sea el criterio científico en que se base la solución propuesta a determinado problema no se llegará a resultados prácticos. En la historia de la consultoría se conocen millares de casos archivados que provocaron gran confusión en la organización cliente porque los papeles complementarios del consultor y del cliente no habían sido definidos o porque las relaciones entre ambos se deformaron en el curso de la consultoría.

¿Quién es el cliente?
El cliente, en el sentido más amplio del término, es la organización que emplea los servicios de una unidad de consultoría. En este caso la relación consultor y cliente es una relación institucional. Pero también hay un cliente en un sentido más restringido del término: la persona (o grupo de personas) de la organización cliente que toma la iniciativa de llamar al consultor, discute la tarea con él, recibe sus informes, etc. Esta persona está en relación personal con el consultor.

En general, contratan una consultoría los altos funcionarios de la empresa con responsabilidad de rango superior o la más elevada respecto de la dirección general o funcional, cada uno en el campo de su competencia. La posición del director que encomienda la tarea debe ser  proporcionada al alcance y a la importancia del problema planteado -por ejemplo, no cabe realmente que un director de comercialización recabe el examen de la organización de toda la empresa-. Pero no todas las tareas de consultoría reclaman decisión al más alto nivel: muchas tareas propuestas a nivel de la dirección intermedia o inferior incumbirán a los directores de nivel medio (en una división funcional o de producción), quienes pueden asumir la representación de la empresa a ese fin. En general, a los directores de nivel inferior no incumbe la función de emplear un consultor ni de representar oficialmente a la organización cliente.

Además del representante principal de la organización cliente pueden estar en relación con el consultor otras personas que participan en la tarea o que se interesen por ella de diversas maneras:
-funcionarios de enlace (para mantener contactos diarios con el consultor en asuntos relacionados con su tarea):
-empleados asignados a la tarea bajo la dirección del consultor;
-directores y otros empleados que han de ser entrevistados, a quienes a de pedirse documentación o que han de ser consultados sobre diversos aspectos de la tarea, etc.
-directores y otros empleados que no participen en la tarea del consultor pero que desearían estar informados sobre ella.
-Directores y otros empleados que serían afectados de alguna manera si se aplican las propuestas del consultor (éstos pueden pertenecer a cualquiera de los grupos ya mencionados).

No hace falta subrayar que estos grupos pueden diferir en sus actitudes hacia el consultor y que, en consecuencia, en el curso de la tarea puede desarrollarse una relación muy compleja entre personas y grupos en la organización.

 Creación y mantenimiento de buenas relaciones
Presentación del consultor
Al iniciar una tarea es necesario disipar la incertidumbre y las especulaciones que el objeto de la presencia del consultor suscita en la organización. El momento más conveniente para ello es cuando se presenta al consultor y se especifican sus atribuciones a directores y empleados. Tal presentación se efectúa por escrito (cartas circulares o anuncios) y mediante reuniones, incluyendo reuniones en que está presente el consultor. Para evitar inexactitudes y equívocos, el consultor debe colaborar con el cliente en la preparación del anuncio y asegurarse de que éste incluya  toda la información que, según su experiencia, deba facilitarse a las personas que trabajan en la organización.


La buena práctica directiva y las buenas relaciones laborales exigen que los trabajadores o sus representantes reciban información completa sobre asuntos de interés para los trabajadores, relativos al funcionamiento y perspectivas de la empresa y a la situación presente y futura de sus empleados. Este punto es importante en muchas tareas de consultoría. Tanto el consultor como el cliente deben prestar particular atención a tales tareas, que, por su carácter, pueden exigir no sólo información, sino la celebración de consultas e incluso, en algunos casos, de negociaciones entre la dirección de la empresa y los representantes de los trabajadores o sus organizaciones, de conformidad con la práctica de relaciones laborales del país en cuestión.









1 E. H. Schein: Consultoría de procesos (Bogotá, Fondo Educativo Interamericano, S.A.; 1973). Pág. 9 
2 Ésta tarea se conoce con diversos nombres: control de gestión, estudio consultivo, estudio diagnóstico, evaluación diagnóstica, diagnóstico comercial, estudio piloto, evaluación de la compañía, etc.
1 P.W. Shay: How to get the best results from management consultans (Nueva York). Asociation of consulting management engeniers, 1974 pág. 38. 

miércoles, 19 de marzo de 2014

MARCO TEÓRICO

MARCO TEÓRICO
PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA:
¿LOS SERVICIOS DE CONSULTORÍA SON NECESARIOS PARA EL MEJORAMIENTO DE LA EMPRESA?

NATURALEZA Y OBJETO DE LA CONSULTORÍA EN LAS EMPRESAS
Los consultores trabajan en todo tipo de campo. Importaciones y exportaciones, gerencia recursos humanos, ingeniería y marketing son apenas unos de los más corrientes. Un consultor es sencillamente, cualquier persona que da consejos o presta otros servicios de naturaleza profesional o semiprofesional a cambio de una retribución.

Existen numerosas definiciones del término "consultoría" y de su aplicación a situaciones y problemas organizacionales. Si se dejan a un lado pequeñas diferencias estilísticas y semánticas, se llega a dos enfoques básicos de la consultoría.

Con el primer enfoque se adopta una visión funcional amplia de la consultoría, Fritz Steele(1975) define la consultoría como sigue: "Por proceso de consultoría entiendo cualquier forma de proporcionar ayuda sobre el contenido, proceso o estructura de una tarea o de un conjunto de tareas, en que el consultor no es efectivamente responsable de la ejecución de la tarea misma, sino que ayuda a los que lo son" Peter Block (1971) sugiere incluso que "se actúa como consultor siempre que se trata de modificar o mejorar una situación, pero sin tener un control directo de la ejecución... La mayor parte de los funcionarios de una organización son realmente consultores aunque ellos no se designen así oficialmente. En estas y otras definiciones análogas se insiste en la idea de que los consultores proporcionan ayuda o aportan capacidad y se parte del supuesto de que esa ayuda la pueden prestar personas que realizan trabajos muy diferentes. Un director o gerente de una organización puede también actuar como consultor, si decide asesorar y ayudar a un colega o incluso a sus propios subordinados, en lugar de darles instrucciones y órdenes.


En el segundo enfoque se considera la consultoría como un servicio profesional especial y se destacan varias características que debe poseer ese servicio. Según Larry Greiner y Robert Metzger (1983), "la consultoría de empresas es un servicio de asesoramiento contratado por y proporcionado a organizaciones por personas especialmente capacitadas y calificadas que prestan asistencia, de manera objetiva e independiente, a la organización cliente para poner al descubierto los problemas de gestión, analizarlos, recomendar soluciones a esos problemas y coadyuvar, si se les solicita, en la aplicación de soluciones. Las asociaciones profesionales de consultores de los Estados Unidos, el Reino Unido y otros países, así como empresas de consultoría individuales, utilizan definiciones análogas.

LA EMPRESA
La empresa es un negocio, un conjunto de actividades cuya finalidad es múltiple. Desde el punto de vista económico, ha de ganar dinero para poder asegurar su subsistencia, pero el fin de ganar dinero no tiene límites y los fines han de tenerlos. De esta manera, el beneficio que se obtiene revierte en los propietarios, y, a veces, también en los directivos y empleados, en la medida en que éstos consiguen los objetivos (dirección por objetivos). Existen, además, otras finalidades, aparte del lucro, que mueven a la creación de empresas, como, por ejemplo: el autoempleo, fines sociales (creación y mantenimiento del empleo y la riqueza para determinadas capas de la población o regiones), prestación de servicios a los ciudadanos (empresas municipales de servicios, como el transporte o la limpieza viaria), etcétera.
La dirección de la empresa
En el nivel directivo se adoptan decisiones que afectan a toda la empresa y tienen trascendencia a largo plazo.
En el nivel ejecutivo o intermedio se integran los distintos jefes o mandos intermedios. En él se toman decisiones de tipo técnico, relativas al cumplimiento de los planes y programas diseñados para alcanzar los fines generales.

El nivel operativo también se aborda cuestiones (normalmente más sencillas) relacionadas con el desarrollo de sus tareas específicas.

ORGANIZACIÓN DE LA EMPRESA
En la estructura de la empresa conviven, en armonía o conflictivamente, la organización formal y la organización informal.

Organización formal.
Es la configuración intencional que se hace de las diferentes tareas y responsabilidades, fijando su estructura de manera que se logren los fines establecidos por la empresa. Esta organización formal supone ordenar y coordinar todas las actividades, así como los medios materiales y humanos necesarios. En una organización estructurada correctamente cada persona tiene una labor específica. De esta manera los distintos empleados dedican su tiempo a la ejecución de sus tareas y no a competir entre ellos por subir de nivel. Dicha organización es la variable que más influye en el rendimiento de los trabajadores y, por tanto, también es el de la empresa.

Organización informal

Se conforma mediante una red de relaciones informales que se producen en el ámbito empresarial y que no han sido planificadas por la dirección ni establecidas con anterioridad. De esta manera, dos empresas con una organización formal similar serán diferentes, y también será distinto su funcionamiento, puesto que estarán integradas por personas que se adaptan de forma muy diferente a la organización formal.

Consultoría empresarial
Incluso la consultoría empresarial comprende un espectro muy amplio de actividades. Jerome H. Fuchs, autor de Making the Most of Management Consulting Services, clasifica las actividades de consultoría en once áreas diferentes.
1. Gerencia general, que incluye planeación organizacional, estrategia y otras funciones gerenciales generales.
2. Manufactura, incluidos el control de producción y la administración de instalaciones.
3. Personal, que tiene que ver con formación y capacitación, contratación, selección, manejo de programas de beneficios extra salariales para empleados y otras actividades similares.
4. Marketing, que comprende temas como introducción de nuevos productos, fijación de precios, promoción de artículos y desarrollo de canales de distribución.
5. Finanzas y contabilidad, que incluye contabilidad de costos, valoraciones, asesoría tributaria y programas de inversión.
6. Adquisiciones y compras.
7. Investigación y desarrollo, y selección y análisis de productos potenciales.
8. Empaques, incluidos aspectos como maquinaria para empacar, diseño y pruebas.
9. Administración, que incluye administración de oficinas y procedimientos administrativos
10. Operaciones internacionales, que se refiere a importaciones, exportaciones, concesiones, aranceles y sociedades conjuntas.
11. Servicios especializados, que abarca todas las demás áreas, como contratación de ejecutivos o telecomunicaciones.

¿POR QUÉ SE NECESITA UN CONSULTOR?
Tal vez se pregunte por qué una empresa grande decide contratar a un consultor, a veces pagándole honorarios bastante elevados, cuando ya cuenta en su nómina con expertos que, diría uno, deberían ser incluso más calificados que el consultor. Hace algunos años, en el programa de televisión 60 Minutes se hizo esta misma pregunta acerca de los consultores del gobierno. Al fin y al cabo, si los empleados del gobierno son personas calificadas, ¿por qué hay que contratar consultores? ¿Y para qué pagarles más de lo que se les paga a los empleados? De hecho, existen muy buenas razones por las cuales tanto el gobierno como las empresas particulares recurren a consultores. Es más, no sólo los contratan una sino muchas veces, y los tienen en alta estima. Puesto que resulta productivo detectar una necesidad y luego satisfacerla, es muy importante que usted entienda exactamente cuáles son estas razones.
Señales que indican la necesidad de contratar un consultor
Según James E. Svatko, editor senior de Small Business Reports, las siguientes situaciones indican la necesidad de buscar pericia externa mediante la contratación de un consultor:
• Falta de un plan empresarial escrito
• Bajo estado de ánimo imposible de explicar
• Aumentos constantes y estables en costos
• Escasez de caja
• Despachos tardíos de productos
• Pérdida de posición en el mercado
• Personal con exceso de trabajo
• Excesiva repetición de trabajos sin alcanzar los objetivos
• Deficiencias continúas de oferta
• Falta de información sobre la competencia o el mercado