miércoles, 19 de marzo de 2014

MARCO TEÓRICO

MARCO TEÓRICO
PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA:
¿LOS SERVICIOS DE CONSULTORÍA SON NECESARIOS PARA EL MEJORAMIENTO DE LA EMPRESA?

NATURALEZA Y OBJETO DE LA CONSULTORÍA EN LAS EMPRESAS
Los consultores trabajan en todo tipo de campo. Importaciones y exportaciones, gerencia recursos humanos, ingeniería y marketing son apenas unos de los más corrientes. Un consultor es sencillamente, cualquier persona que da consejos o presta otros servicios de naturaleza profesional o semiprofesional a cambio de una retribución.

Existen numerosas definiciones del término "consultoría" y de su aplicación a situaciones y problemas organizacionales. Si se dejan a un lado pequeñas diferencias estilísticas y semánticas, se llega a dos enfoques básicos de la consultoría.

Con el primer enfoque se adopta una visión funcional amplia de la consultoría, Fritz Steele(1975) define la consultoría como sigue: "Por proceso de consultoría entiendo cualquier forma de proporcionar ayuda sobre el contenido, proceso o estructura de una tarea o de un conjunto de tareas, en que el consultor no es efectivamente responsable de la ejecución de la tarea misma, sino que ayuda a los que lo son" Peter Block (1971) sugiere incluso que "se actúa como consultor siempre que se trata de modificar o mejorar una situación, pero sin tener un control directo de la ejecución... La mayor parte de los funcionarios de una organización son realmente consultores aunque ellos no se designen así oficialmente. En estas y otras definiciones análogas se insiste en la idea de que los consultores proporcionan ayuda o aportan capacidad y se parte del supuesto de que esa ayuda la pueden prestar personas que realizan trabajos muy diferentes. Un director o gerente de una organización puede también actuar como consultor, si decide asesorar y ayudar a un colega o incluso a sus propios subordinados, en lugar de darles instrucciones y órdenes.


En el segundo enfoque se considera la consultoría como un servicio profesional especial y se destacan varias características que debe poseer ese servicio. Según Larry Greiner y Robert Metzger (1983), "la consultoría de empresas es un servicio de asesoramiento contratado por y proporcionado a organizaciones por personas especialmente capacitadas y calificadas que prestan asistencia, de manera objetiva e independiente, a la organización cliente para poner al descubierto los problemas de gestión, analizarlos, recomendar soluciones a esos problemas y coadyuvar, si se les solicita, en la aplicación de soluciones. Las asociaciones profesionales de consultores de los Estados Unidos, el Reino Unido y otros países, así como empresas de consultoría individuales, utilizan definiciones análogas.

LA EMPRESA
La empresa es un negocio, un conjunto de actividades cuya finalidad es múltiple. Desde el punto de vista económico, ha de ganar dinero para poder asegurar su subsistencia, pero el fin de ganar dinero no tiene límites y los fines han de tenerlos. De esta manera, el beneficio que se obtiene revierte en los propietarios, y, a veces, también en los directivos y empleados, en la medida en que éstos consiguen los objetivos (dirección por objetivos). Existen, además, otras finalidades, aparte del lucro, que mueven a la creación de empresas, como, por ejemplo: el autoempleo, fines sociales (creación y mantenimiento del empleo y la riqueza para determinadas capas de la población o regiones), prestación de servicios a los ciudadanos (empresas municipales de servicios, como el transporte o la limpieza viaria), etcétera.
La dirección de la empresa
En el nivel directivo se adoptan decisiones que afectan a toda la empresa y tienen trascendencia a largo plazo.
En el nivel ejecutivo o intermedio se integran los distintos jefes o mandos intermedios. En él se toman decisiones de tipo técnico, relativas al cumplimiento de los planes y programas diseñados para alcanzar los fines generales.

El nivel operativo también se aborda cuestiones (normalmente más sencillas) relacionadas con el desarrollo de sus tareas específicas.

ORGANIZACIÓN DE LA EMPRESA
En la estructura de la empresa conviven, en armonía o conflictivamente, la organización formal y la organización informal.

Organización formal.
Es la configuración intencional que se hace de las diferentes tareas y responsabilidades, fijando su estructura de manera que se logren los fines establecidos por la empresa. Esta organización formal supone ordenar y coordinar todas las actividades, así como los medios materiales y humanos necesarios. En una organización estructurada correctamente cada persona tiene una labor específica. De esta manera los distintos empleados dedican su tiempo a la ejecución de sus tareas y no a competir entre ellos por subir de nivel. Dicha organización es la variable que más influye en el rendimiento de los trabajadores y, por tanto, también es el de la empresa.

Organización informal

Se conforma mediante una red de relaciones informales que se producen en el ámbito empresarial y que no han sido planificadas por la dirección ni establecidas con anterioridad. De esta manera, dos empresas con una organización formal similar serán diferentes, y también será distinto su funcionamiento, puesto que estarán integradas por personas que se adaptan de forma muy diferente a la organización formal.

Consultoría empresarial
Incluso la consultoría empresarial comprende un espectro muy amplio de actividades. Jerome H. Fuchs, autor de Making the Most of Management Consulting Services, clasifica las actividades de consultoría en once áreas diferentes.
1. Gerencia general, que incluye planeación organizacional, estrategia y otras funciones gerenciales generales.
2. Manufactura, incluidos el control de producción y la administración de instalaciones.
3. Personal, que tiene que ver con formación y capacitación, contratación, selección, manejo de programas de beneficios extra salariales para empleados y otras actividades similares.
4. Marketing, que comprende temas como introducción de nuevos productos, fijación de precios, promoción de artículos y desarrollo de canales de distribución.
5. Finanzas y contabilidad, que incluye contabilidad de costos, valoraciones, asesoría tributaria y programas de inversión.
6. Adquisiciones y compras.
7. Investigación y desarrollo, y selección y análisis de productos potenciales.
8. Empaques, incluidos aspectos como maquinaria para empacar, diseño y pruebas.
9. Administración, que incluye administración de oficinas y procedimientos administrativos
10. Operaciones internacionales, que se refiere a importaciones, exportaciones, concesiones, aranceles y sociedades conjuntas.
11. Servicios especializados, que abarca todas las demás áreas, como contratación de ejecutivos o telecomunicaciones.

¿POR QUÉ SE NECESITA UN CONSULTOR?
Tal vez se pregunte por qué una empresa grande decide contratar a un consultor, a veces pagándole honorarios bastante elevados, cuando ya cuenta en su nómina con expertos que, diría uno, deberían ser incluso más calificados que el consultor. Hace algunos años, en el programa de televisión 60 Minutes se hizo esta misma pregunta acerca de los consultores del gobierno. Al fin y al cabo, si los empleados del gobierno son personas calificadas, ¿por qué hay que contratar consultores? ¿Y para qué pagarles más de lo que se les paga a los empleados? De hecho, existen muy buenas razones por las cuales tanto el gobierno como las empresas particulares recurren a consultores. Es más, no sólo los contratan una sino muchas veces, y los tienen en alta estima. Puesto que resulta productivo detectar una necesidad y luego satisfacerla, es muy importante que usted entienda exactamente cuáles son estas razones.
Señales que indican la necesidad de contratar un consultor
Según James E. Svatko, editor senior de Small Business Reports, las siguientes situaciones indican la necesidad de buscar pericia externa mediante la contratación de un consultor:
• Falta de un plan empresarial escrito
• Bajo estado de ánimo imposible de explicar
• Aumentos constantes y estables en costos
• Escasez de caja
• Despachos tardíos de productos
• Pérdida de posición en el mercado
• Personal con exceso de trabajo
• Excesiva repetición de trabajos sin alcanzar los objetivos
• Deficiencias continúas de oferta
• Falta de información sobre la competencia o el mercado


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