MARCO TEÓRICO
PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA:
¿LOS SERVICIOS DE CONSULTORÍA SON NECESARIOS PARA EL MEJORAMIENTO DE LA EMPRESA?
NATURALEZA Y OBJETO DE LA CONSULTORÍA EN LAS EMPRESAS
Los consultores trabajan en todo tipo de campo. Importaciones y exportaciones, gerencia recursos humanos, ingeniería y marketing son apenas unos de los más corrientes. Un consultor es sencillamente, cualquier persona que da consejos o presta otros servicios de naturaleza profesional o semiprofesional a cambio de una retribución.
Existen numerosas definiciones del término
"consultoría" y de su aplicación a situaciones y problemas
organizacionales. Si se dejan a un lado pequeñas diferencias estilísticas y
semánticas, se llega a dos enfoques básicos de la consultoría.
Con el primer enfoque se adopta una visión funcional
amplia de la consultoría, Fritz Steele(1975) define la consultoría como sigue:
"Por proceso de consultoría entiendo cualquier forma de proporcionar ayuda
sobre el contenido, proceso o estructura
de una tarea o de un conjunto de tareas, en que el consultor no es
efectivamente responsable de la ejecución de la tarea misma, sino que ayuda a
los que lo son" Peter Block (1971) sugiere incluso que "se actúa como
consultor siempre que se trata de modificar o mejorar una situación, pero sin
tener un control
directo de la ejecución... La mayor parte de los funcionarios de una
organización son realmente consultores aunque ellos no se designen así
oficialmente. En estas y otras definiciones análogas se insiste en la idea de
que los consultores proporcionan ayuda o aportan capacidad y se parte del
supuesto de que esa ayuda la pueden prestar personas que realizan trabajos muy
diferentes. Un director o gerente
de una organización puede también actuar como consultor, si decide asesorar y
ayudar a un colega o incluso a sus propios subordinados, en lugar de darles
instrucciones y órdenes.
En el segundo enfoque se considera la consultoría como un
servicio profesional especial y se destacan varias características
que debe poseer ese servicio. Según Larry Greiner y Robert Metzger (1983),
"la consultoría de empresas
es un servicio de asesoramiento contratado por y proporcionado a organizaciones
por personas especialmente capacitadas y calificadas que prestan asistencia, de
manera objetiva e independiente, a la organización cliente para poner al
descubierto los problemas de gestión,
analizarlos, recomendar soluciones
a esos problemas y coadyuvar, si se les solicita, en la aplicación de
soluciones. Las asociaciones profesionales de consultores de los Estados
Unidos, el Reino Unido y otros países, así como empresas de
consultoría individuales, utilizan definiciones análogas.
LA EMPRESA
La empresa es un negocio, un conjunto de actividades cuya
finalidad es múltiple. Desde el punto de vista económico, ha de ganar dinero
para poder asegurar su subsistencia, pero el fin de ganar dinero no tiene
límites y los fines han de tenerlos. De esta manera, el beneficio que se
obtiene revierte en los propietarios, y, a veces, también en los directivos y
empleados, en la medida en que éstos consiguen los objetivos (dirección por
objetivos). Existen, además, otras finalidades, aparte del lucro, que mueven a
la creación de empresas, como, por ejemplo: el autoempleo, fines sociales
(creación y mantenimiento del empleo y la riqueza para determinadas capas de la
población o regiones), prestación de servicios a los ciudadanos (empresas
municipales de servicios, como el transporte o la limpieza viaria), etcétera.
La dirección de la empresa
En el nivel
directivo se adoptan decisiones que afectan a toda la empresa y tienen
trascendencia a largo plazo.
En el nivel ejecutivo
o intermedio se integran los
distintos jefes o mandos intermedios. En él se toman decisiones de tipo
técnico, relativas al cumplimiento de los planes y programas diseñados para
alcanzar los fines generales.
El nivel operativo también se aborda cuestiones (normalmente
más sencillas) relacionadas con el desarrollo de sus tareas específicas.
ORGANIZACIÓN DE
LA EMPRESA
En la
estructura de la empresa conviven,
en armonía o conflictivamente, la organización formal
y la organización informal.
Organización formal.
Es
la configuración intencional que se hace de
las diferentes tareas y responsabilidades, fijando su estructura de
manera que se logren los fines establecidos por la empresa. Esta organización
formal supone ordenar y coordinar todas las actividades, así como los medios
materiales y humanos necesarios. En una organización estructurada correctamente
cada persona tiene una labor específica. De esta manera los distintos empleados
dedican su tiempo a la ejecución de sus tareas y no a competir entre ellos por
subir de nivel. Dicha organización es la variable que más influye en el
rendimiento de los trabajadores y, por tanto, también es el de la empresa.
Organización informal
Se conforma mediante una red de relaciones
informales que se producen en el ámbito empresarial y que no han sido planificadas
por la dirección ni establecidas con anterioridad. De esta manera, dos empresas
con una organización formal similar serán diferentes, y también será distinto
su funcionamiento, puesto que estarán integradas por personas que se adaptan de
forma muy diferente a la organización formal.
Consultoría
empresarial
Incluso la consultoría empresarial comprende un espectro muy
amplio de actividades. Jerome H. Fuchs, autor de Making the Most of Management
Consulting Services, clasifica las actividades de consultoría en once áreas
diferentes.
1. Gerencia general, que incluye planeación organizacional,
estrategia y otras funciones gerenciales generales.
2. Manufactura, incluidos el control de producción y la
administración de instalaciones.
3. Personal, que tiene que ver con formación y capacitación,
contratación, selección, manejo de programas de beneficios extra salariales
para empleados y otras actividades similares.
4. Marketing, que comprende temas como introducción de
nuevos productos, fijación de precios, promoción de artículos y desarrollo de canales
de distribución.
5. Finanzas y contabilidad, que incluye contabilidad de
costos, valoraciones, asesoría tributaria y programas de inversión.
6. Adquisiciones y compras.
7. Investigación y desarrollo, y selección y análisis de
productos potenciales.
8. Empaques, incluidos aspectos como maquinaria para
empacar, diseño y pruebas.
9. Administración, que incluye administración de oficinas y
procedimientos administrativos
10. Operaciones internacionales, que se refiere a
importaciones, exportaciones, concesiones, aranceles y sociedades conjuntas.
11. Servicios especializados, que abarca todas las demás
áreas, como contratación de ejecutivos o telecomunicaciones.
¿POR QUÉ SE NECESITA
UN CONSULTOR?
Tal vez se pregunte por qué una empresa grande decide
contratar a un consultor, a veces pagándole honorarios bastante elevados,
cuando ya cuenta en su nómina con expertos que, diría uno, deberían ser incluso
más calificados que el consultor. Hace algunos años, en el programa de
televisión 60 Minutes se hizo esta misma pregunta acerca de los consultores del
gobierno. Al fin y al cabo, si los empleados del gobierno son personas
calificadas, ¿por qué hay que contratar consultores? ¿Y para qué pagarles más
de lo que se les paga a los empleados? De hecho, existen muy buenas razones por
las cuales tanto el gobierno como las empresas particulares recurren a
consultores. Es más, no sólo los contratan una sino muchas veces, y los tienen
en alta estima. Puesto que resulta productivo detectar una necesidad y luego
satisfacerla, es muy importante que usted entienda exactamente cuáles son estas
razones.
Señales que indican
la necesidad de contratar un consultor
Según James E. Svatko, editor senior de Small Business
Reports, las siguientes situaciones indican la necesidad de buscar pericia
externa mediante la contratación de un consultor:
• Falta de un plan empresarial escrito
• Bajo estado de ánimo imposible de explicar
• Aumentos constantes y estables en costos
• Escasez de caja
• Despachos tardíos de productos
• Pérdida de posición en el mercado
• Personal con exceso de trabajo
• Excesiva repetición de trabajos sin alcanzar los objetivos
• Deficiencias continúas de oferta
• Falta de información sobre la competencia o el mercado
NATURALEZA Y OBJETO DE LA CONSULTORÍA EN LAS EMPRESAS
Los consultores trabajan en todo tipo de campo. Importaciones y exportaciones, gerencia recursos humanos, ingeniería y marketing son apenas unos de los más corrientes. Un consultor es sencillamente, cualquier persona que da consejos o presta otros servicios de naturaleza profesional o semiprofesional a cambio de una retribución.
Existen numerosas definiciones del término
"consultoría" y de su aplicación a situaciones y problemas
organizacionales. Si se dejan a un lado pequeñas diferencias estilísticas y
semánticas, se llega a dos enfoques básicos de la consultoría.
Con el primer enfoque se adopta una visión funcional
amplia de la consultoría, Fritz Steele(1975) define la consultoría como sigue:
"Por proceso de consultoría entiendo cualquier forma de proporcionar ayuda
sobre el contenido, proceso o estructura
de una tarea o de un conjunto de tareas, en que el consultor no es
efectivamente responsable de la ejecución de la tarea misma, sino que ayuda a
los que lo son" Peter Block (1971) sugiere incluso que "se actúa como
consultor siempre que se trata de modificar o mejorar una situación, pero sin
tener un control
directo de la ejecución... La mayor parte de los funcionarios de una
organización son realmente consultores aunque ellos no se designen así
oficialmente. En estas y otras definiciones análogas se insiste en la idea de
que los consultores proporcionan ayuda o aportan capacidad y se parte del
supuesto de que esa ayuda la pueden prestar personas que realizan trabajos muy
diferentes. Un director o gerente
de una organización puede también actuar como consultor, si decide asesorar y
ayudar a un colega o incluso a sus propios subordinados, en lugar de darles
instrucciones y órdenes.
En el segundo enfoque se considera la consultoría como un
servicio profesional especial y se destacan varias características
que debe poseer ese servicio. Según Larry Greiner y Robert Metzger (1983),
"la consultoría de empresas
es un servicio de asesoramiento contratado por y proporcionado a organizaciones
por personas especialmente capacitadas y calificadas que prestan asistencia, de
manera objetiva e independiente, a la organización cliente para poner al
descubierto los problemas de gestión,
analizarlos, recomendar soluciones
a esos problemas y coadyuvar, si se les solicita, en la aplicación de
soluciones. Las asociaciones profesionales de consultores de los Estados
Unidos, el Reino Unido y otros países, así como empresas de
consultoría individuales, utilizan definiciones análogas.
LA EMPRESA
La empresa es un negocio, un conjunto de actividades cuya
finalidad es múltiple. Desde el punto de vista económico, ha de ganar dinero
para poder asegurar su subsistencia, pero el fin de ganar dinero no tiene
límites y los fines han de tenerlos. De esta manera, el beneficio que se
obtiene revierte en los propietarios, y, a veces, también en los directivos y
empleados, en la medida en que éstos consiguen los objetivos (dirección por
objetivos). Existen, además, otras finalidades, aparte del lucro, que mueven a
la creación de empresas, como, por ejemplo: el autoempleo, fines sociales
(creación y mantenimiento del empleo y la riqueza para determinadas capas de la
población o regiones), prestación de servicios a los ciudadanos (empresas
municipales de servicios, como el transporte o la limpieza viaria), etcétera.
La dirección de la empresa
En el nivel
directivo se adoptan decisiones que afectan a toda la empresa y tienen
trascendencia a largo plazo.
En el nivel ejecutivo
o intermedio se integran los
distintos jefes o mandos intermedios. En él se toman decisiones de tipo
técnico, relativas al cumplimiento de los planes y programas diseñados para
alcanzar los fines generales.
El nivel operativo también se aborda cuestiones (normalmente
más sencillas) relacionadas con el desarrollo de sus tareas específicas.
ORGANIZACIÓN DE
LA EMPRESA
En la
estructura de la empresa conviven,
en armonía o conflictivamente, la organización formal
y la organización informal.
Organización formal.
Es
la configuración intencional que se hace de
las diferentes tareas y responsabilidades, fijando su estructura de
manera que se logren los fines establecidos por la empresa. Esta organización
formal supone ordenar y coordinar todas las actividades, así como los medios
materiales y humanos necesarios. En una organización estructurada correctamente
cada persona tiene una labor específica. De esta manera los distintos empleados
dedican su tiempo a la ejecución de sus tareas y no a competir entre ellos por
subir de nivel. Dicha organización es la variable que más influye en el
rendimiento de los trabajadores y, por tanto, también es el de la empresa.
Organización informal
Se conforma mediante una red de relaciones
informales que se producen en el ámbito empresarial y que no han sido planificadas
por la dirección ni establecidas con anterioridad. De esta manera, dos empresas
con una organización formal similar serán diferentes, y también será distinto
su funcionamiento, puesto que estarán integradas por personas que se adaptan de
forma muy diferente a la organización formal.
Consultoría
empresarial
Incluso la consultoría empresarial comprende un espectro muy
amplio de actividades. Jerome H. Fuchs, autor de Making the Most of Management
Consulting Services, clasifica las actividades de consultoría en once áreas
diferentes.
1. Gerencia general, que incluye planeación organizacional,
estrategia y otras funciones gerenciales generales.
2. Manufactura, incluidos el control de producción y la
administración de instalaciones.
3. Personal, que tiene que ver con formación y capacitación,
contratación, selección, manejo de programas de beneficios extra salariales
para empleados y otras actividades similares.
4. Marketing, que comprende temas como introducción de
nuevos productos, fijación de precios, promoción de artículos y desarrollo de canales
de distribución.
5. Finanzas y contabilidad, que incluye contabilidad de
costos, valoraciones, asesoría tributaria y programas de inversión.
6. Adquisiciones y compras.
7. Investigación y desarrollo, y selección y análisis de
productos potenciales.
8. Empaques, incluidos aspectos como maquinaria para
empacar, diseño y pruebas.
9. Administración, que incluye administración de oficinas y
procedimientos administrativos
10. Operaciones internacionales, que se refiere a
importaciones, exportaciones, concesiones, aranceles y sociedades conjuntas.
11. Servicios especializados, que abarca todas las demás
áreas, como contratación de ejecutivos o telecomunicaciones.
¿POR QUÉ SE NECESITA
UN CONSULTOR?
Tal vez se pregunte por qué una empresa grande decide
contratar a un consultor, a veces pagándole honorarios bastante elevados,
cuando ya cuenta en su nómina con expertos que, diría uno, deberían ser incluso
más calificados que el consultor. Hace algunos años, en el programa de
televisión 60 Minutes se hizo esta misma pregunta acerca de los consultores del
gobierno. Al fin y al cabo, si los empleados del gobierno son personas
calificadas, ¿por qué hay que contratar consultores? ¿Y para qué pagarles más
de lo que se les paga a los empleados? De hecho, existen muy buenas razones por
las cuales tanto el gobierno como las empresas particulares recurren a
consultores. Es más, no sólo los contratan una sino muchas veces, y los tienen
en alta estima. Puesto que resulta productivo detectar una necesidad y luego
satisfacerla, es muy importante que usted entienda exactamente cuáles son estas
razones.
Señales que indican
la necesidad de contratar un consultor
Según James E. Svatko, editor senior de Small Business
Reports, las siguientes situaciones indican la necesidad de buscar pericia
externa mediante la contratación de un consultor:
• Falta de un plan empresarial escrito
• Bajo estado de ánimo imposible de explicar
• Aumentos constantes y estables en costos
• Escasez de caja
• Despachos tardíos de productos
• Pérdida de posición en el mercado
• Personal con exceso de trabajo
• Excesiva repetición de trabajos sin alcanzar los objetivos
• Deficiencias continúas de oferta
• Falta de información sobre la competencia o el mercado
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